Muchas personas llegan a la cama cansadas, pero no logran dormirse. El cuerpo está agotado, la mente sigue acelerada. El problema no es la cama: es que nadie le avisó al sistema nervioso que el día terminó.
Prepara la noche, no solo la cama
- Pantallas fuera una hora antes. La luz del celular le dice al cerebro que todavía es de día.
- Cena liviana y temprano. Un estómago ocupado hace la digestión, no descansa.
- Luz baja en la casa. Velas o lámparas cálidas ayudan a entrar en modo noche.
- Una infusión tibia. Manzanilla, melisa o tilo son aliadas clásicas.
Una mini práctica de 10 minutos
1. Piernas en la pared (3 min). Acostada, con las piernas apoyadas en la pared. Ayuda a bajar la tensión de piernas y espalda.
2. Postura del niño (2 min). Rodillas abiertas, frente apoyada en el suelo o en un cojín. Respira hacia la espalda.
3. Respiración por la fosa nasal izquierda (3 min). Tapa suavemente la fosa derecha con el pulgar y respira largo y lento solo por la izquierda. En Kundalini Yoga se usa para calmar y enfriar.
4. Relajación en la cama (2 min). Recorre el cuerpo desde los pies hasta la cabeza, soltando cada zona al exhalar.
Si te despiertas a medianoche
No mires la hora. Vuelve a la respiración lenta y cuenta hacia atrás desde cien al exhalar. Si la mente insiste, anota en un papel lo que te preocupa y déjalo para mañana.
Dormir bien es una práctica, igual que el yoga. Si quieres aprender técnicas de relajación profunda, la terapia de gong es una de las más potentes que ofrecemos en Alma Yoga.
