Nadie compite
No hay posturas “bien hechas”. Hay cuerpos distintos y variaciones para cada uno. Nadie mira al de al lado.
Alma Yoga es un shala cálido y acogedor en Pasaje Petrohué 328. Un lugar cuidado para tu práctica, no una sala más de gimnasio.
“Shala” es la palabra que se usa para el lugar donde se practica. No es un detalle de nombre: define cómo está pensado el espacio. Acá se entra descalza, se baja la voz y el día se queda en la puerta.
La casa es chica a propósito. Los grupos son reducidos para que la instructora alcance a mirar a cada persona, corregir a tiempo y ofrecer la variación que corresponde ese día.
Además del yoga, en la misma casa hay clases de arte, flamenco y francés, terapias complementarias y círculos que se repiten mes a mes.
Ver las clases →No hay posturas “bien hechas”. Hay cuerpos distintos y variaciones para cada uno. Nadie mira al de al lado.
Pocas colchonetas por clase. Suficiente para acompañar cada postura y corregir a tiempo.
Arte, flamenco, francés, terapias y círculos de luna llena, canto y cacao. Una casa para cuidarse por varios lados.
Instructora de Kundalini Yoga, terapeuta floral y fundadora de Alma Yoga. Practica Kundalini desde 2004: dos décadas acompañando, sobre todo a mujeres, a reencontrarse con su propia energía.
Su nombre espiritual significa “la princesa que transporta la energía vital”: el aliento, la respiración. Le llegó en un sobre desde Estados Unidos cuando estaba embarazada, y al principio no le hacía sentido. Con los años se transformó en la descripción exacta de lo que hace.
En Alma Yoga podrás ir y conectar con la profundidad de tu alma. Es un lugar para tu auto-conocimiento y auto-cuidado.Agenda tu primera clase →
Mientras terminaba Diseño, se juntaba con amigas a practicar terapia Homa: encender un fuego sagrado cada mañana y meditar. Ahí nació la conexión.
Empezó a practicar en la universidad. Los instructores de blanco y turbante le parecían inalcanzables, hasta que descubrió que esto también se podía estudiar.
Recibió su nombre espiritual. Mientras más se nombra a una persona con él, más resuena; con el tiempo, el suyo empezó a encajar.
Con dos hijos pequeños, se formó primero como terapeuta floral, la primera de las terapias que hoy ofrece en la casa.
Se formó en la Escuela Internacional Narayan con Nam Nidhan Kaur Khalsa, una de las maestras más reconocidas, y colaboró con ella durante años. También hizo servicio en la Fundación Mujer de Luz, con mujeres que vivieron violencia.
Especialidad en niñ@s en Bariloche con Gurudass Kaur Khalsa, pionera del Kundalini Yoga para niños, y especialidad en mujeres Jotisarovar.
Transformó el living de su casa en una pequeña sala de yoga para mujeres, en paralelo a su trabajo como gerenta de ventas. Como diseñadora gráfica, también creó la identidad de Alma Yoga.
Después de la pandemia, desde la montaña en Rupanco, se preguntó qué hacer con su vida. Diseño, ventas, cocina natural… eligió de nuevo el yoga. Hoy suma la terapia de gong, una de sus herramientas más potentes para soltar el estrés.