Todo lo que existe vibra. Las células, el agua, la voz, la música. El cuerpo humano es en gran parte agua, y el agua transmite muy bien el sonido. Por eso no solo escuchamos los sonidos: también los sentimos.
El sonido como herramienta, no como fondo
En la vida diaria el sonido suele ser ruido: tráfico, notificaciones, conversaciones cruzadas. En el yoga lo usamos al revés, con intención. El Kundalini Yoga incluye el sonido de tres maneras:
- Mantra: palabras o sílabas repetidas que, por su ritmo y su vibración, ordenan la mente.
- Canto: cantar en grupo abre el pecho, mejora la respiración y genera una sensación de comunidad difícil de explicar hasta que se vive.
- Instrumentos: el gong, los cuencos y otros instrumentos crean un campo de sonido que ayuda a soltar.
Qué pasa cuando cantas un mantra
Al cantar, la exhalación se alarga de forma natural, y eso calma el sistema nervioso. La lengua toca distintos puntos del paladar, y la vibración se siente en el pecho, la garganta y la cabeza. Además, la repetición le da a la mente algo en qué apoyarse, y el diálogo interno se va aquietando.
Cómo empezar
Escoge un mantra simple, como “Sat Nam”, y repítelo durante tres minutos en voz alta, luego en susurro y luego en silencio. Observa cómo se siente tu cuerpo antes y después. No necesitas cantar bien: necesitas cantar presente.
En Alma Yoga el sonido está presente en cada clase y es el centro de nuestros círculos de canto y de las sesiones de gong. Te invitamos a vivirlo.
