Casi la mitad de quienes llegan a una primera clase menciona la espalda. Cuello duro, lumbar cargada, esa sensación de andar con un cinturón apretado a la altura de la cintura.
El problema rara vez está donde duele
Una lumbar que molesta suele ser una cadera que no se mueve, un abdomen que no sostiene o unos isquiotibiales acortados de tanto estar sentado. La espalda termina haciendo el trabajo que otros no hacen, y protesta.
Por eso estirar la zona que duele muchas veces no cambia nada: alivia diez minutos y vuelve.
Qué hace el yoga que no hace el estiramiento suelto
- Trabaja la cadena completa. Una secuencia bien armada mueve cadera, columna y hombros en el mismo rato.
- Enseña a sostener, no solo a estirar. La musculatura profunda se activa manteniendo posturas, no colgándose de ellas.
- Corrige el patrón. Aprendes cómo te paras y cómo te sientas, que es donde se produce el daño las otras 23 horas del día.
Cuánto demora
La primera mejora aparece rápido, en dos o tres semanas de práctica constante. El cambio real, el que se sostiene, toma unos tres meses de dos o tres clases por semana.
Si tienes una hernia diagnosticada o dolor que baja por la pierna, avísanos antes: hay posturas que se evitan y otras que ayudan mucho.